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Una leyenda llamada Porta…

Una leyenda llamada Porta…

Estoy seguro de que cualquier buen aficionado al balompié gusta de un buen regate y probablemente ninguno de ellos pueda dejar de sentir un agradable hormigueo en el estómago al observar un pase profundo o un control en el aire. Pero existe una cosa que esperan todos los seguidores cuando se citan en el graderío de un estadio, o delante de un televisor o cuando unas cuantas ondas de radio les besan el oído. Es una cosita que tiene el poder de controlar los estados de ánimo y de hacer perder en un segundo el pudor y la voz de cualquier persona, independientemente de cual sea su condición social, su ideología, su raza o la de su perro. Es una explosión que supera en ocasiones en intensidad y sensación de satisfacción a la otra gran explosión que maneja nuestra conducta, la de ahí abajo. Un partido repleto de gestos técnicos, de grandes pases, de artísticos controles o de espectaculares fintas que acaba sin goles es como cuando aquella preciosa chica de la barra que llevas mirando toda la noche, se vuelve, te mira a los ojos, se acerca, habláis, bailáis, la tomas de la cintura y tras noventa mágicos minutos aproxima sus labios a tu oído y te susurra: “Me voy que estoy cansada. Nos vemos otro día.”

Tú vuelves a casa frustrado, sin apetito y cuando te vacías los bolsillos en tu habitación y descubres la entrada de la discoteca, la dejas en la mesita de noche maldiciendo el dinero que empleaste en invitarla a aquellas copas. Esa es la entrada de un empate a cero.

No es casual que en el mercado futbolístico los goles sellen el valor de un jugador, cada gol que marque el sujeto en cuestión añade un cero a la operación mercantil, tanto marcas, tanto vales. También existe la eterna sensación de que ‘el goleador’ está en peligro de extinción y cuando un club ficha al cañonero de otro equipo, los aficionados del club vendedor sienten un vacío y una incertidumbre enorme porque parece imposible encontrar a alguien como el que se marcha.

En la ciudad de Granada habita uno de esos bichos con botas, llegó aquí siendo Enrique, un muchacho aragonés, menudo y sencillo, pero ha mutado ante nuestros ojos en un animal del área. Ahí, en ese espacio donde todo es caos y asfixia, él encuentra claridad y espacio.

Quizá su confirmación definitiva llegue hoy, en un partido de la máxima exigencia. A falta de seis jornadas para el final de la liga en Primera División el FC Barcelona visita Los Cármenes pisando los talones del líder Real Madrid al que ha comido terreno en los últimos meses gracias a una extraordinaria racha sin conocer la derrota que se prolonga ya por dieciocho jornadas consecutivas. El Granada por su parte tiene a tiro el sorprendente objetivo de alcanzar plaza europea ya que se encuentra a tan solo tres puntos del quinto clasificado, el Atlético de Madrid.

Y por si fueran pocos los alicientes, el azar ha deparado que sea el estadio de los Cármenes el juez supremo del campeonato de esta temporada ya que dentro de tan sólo siete días será el actual líder del mismo, el equipo blanco, el que tenga que desfilar también por aquí. Esta asombrosa casualidad ha generado un ambiente algo enrarecido debido a un cruce de  insinuaciones por puente aéreo, con el Granada como protagonista muy directo, acerca de cuál será la actitud y el rendimiento del conjunto rojiblanco en cada uno de estos decisivos enfrentamientos contiguos.

Suspicacias aparte el Granada sale embistiendo desde el principio, volcándose en un ataque continuo que amenaza con noquear al Barcelona. A los nueve minutos de partido los azulgranas ceden un corner a la derecha de su portería hasta donde se dirige Vicente que es el encargado de poner en juego todos los balones parados de los locales. El canario no es un simple zurdo, es lo más parecido a un sonriente trilero que consigue situar la pelotita allá donde quiere con diestra o siniestra. En este caso utiliza la derecha para colocar un perfecto balón en el punto de penalti hasta donde acude Lasa para cabecear en dirección al marco. El cabezazo del extremo carece de la suficiente potencia como para acabar en gol, pero en su trayectoria se cruza Porta, que de espaldas consigue conectar una volea prodigiosa que hace inútil la estirada de Reina. Un gol espectacular por su belleza y por su dificultad.

El Barça, que siente que la liga se le escapa, comienza a dominar entonces algo más el centro del campo y consigue hilvanar pronto una jugada peligrosa en la que el balón llega a las botas de Asensi que con su peculiar estilo regatea a Barrenechea y a Jaén que le lanzan bocados y clava el balón en las mallas. El tanto no sube al marcador, aunque tampoco puede considerarse gol anulado ya que tras el intento de derribo de Jaén en el borde del área, el árbitro había hecho sonar su silbato y señalado falta a favor del atacante por lo que la posterior continuación de Asensi estaba absolutamente invalidada.

La falta la lanza Marcial con mucha potencia pero Fernández se interpone con valentía en la trayectoria del balón para repelerlo con la cabeza.

A partir de ese momento el partido se convierte en una auténtica tortura para un Barcelona que se dedica a controlar el esférico con un ‘centrocampismo’ primoroso pero muy poco hiriente, mientra que los rojiblancos se disparan con muchísima frecuencia en vertiginosos contragolpes por los extremos que protagonizan tanto Vicente por la izquierda como el guipuzcoano Lasa por la banda derecha. Todavía en la primera mitad tendrá el Granada una enorme oportunidad de abrir brecha en un gran envío en profundidad hacia el extremo vasco que, aunque se planta solo delante de Reina, intenta adornar el gol regateando antes con un autopase a Gallego, que sale al cruce. El balón impacta en el cuerpo del defensa gaditano del Barcelona y se dirige a su portería, pero el propio Gallego esprinta y evita bajo palos el segundo gol de la tarde.

El jugador visitante más inspirado, Asensi, colisiona con Jaén de manera fortuita en otro lance del partido lo que le provoca una herida abierta en la ceja que lo mantiene varios minutos en la banda y de la que regresa algo aturdido para no volver a encontrar su mejor juego en toda la tarde.

Si el primer gol fue prematuro y traumático para los visitantes, el segundo no lo es menos ya que se produce en el segundo minuto de la reanudación, cuando un contragolpe granadino iniciado por la izquierda, finaliza con un balón que cruza el área sin ser acertado a despejar por ninguno de los defensores azulgranas, lo que es aprovechado por Porta para liquidar el partido con un disparo cruzado a media altura, que le sirve además para destacarse al frente de la tabla de máximos goleadores de la Primera División. Supongo que los jugadores catalanes pensarán que todo esto estaba escrito ya que un tipo cuyo nombre significa ‘puerta’ en catalán, estaba destinado a golearles.

Poco después del segundo gol es Vicente el que contragolpea por la banda derecha; al llegar al pico del área amaga y recorta en una loseta a Gallego y centra después a pierna cambiada buscando a Barrios para que este ceda de cabeza al paraguayo Fernandez cuyo chut en carrera sale lamiendo el larguero.

El resto del encuentro es una delicia para el público granadino que se recrea comprobando como Lasa vuelve loco al Quique Costas y como De la Cruz seca a Pérez y lo obliga a seguirlo con la lengua fuera en sus continuas incursiones por la banda. En una de ellas Lasa le devuelve una magnífica pared al lateral leonés, que cuando se dispone a fusilar a Reina ve como Costas llega justito para meter la punta de la bota y enviar el balón en dirección al corner.

Cuando acaba el encuentro los jugadores blaugranas muestran en sus caras la decepción lógica por perder el tren de la liga, aunque igualmente saben que la próxima semana será el Real Madrid el que tenga que enfrentarse con estos once jabatos sureños.

Transcurridos unos minutos llega al club un telegrama de la Federación Española de Fútbol en el que se indica que el seleccionador Sr. Ladislao Kubala requiere los servicios del delantero Enrique Porta del Granada CF, que deberá estar mañana lunes en Madrid para unirse a la Selección que partirá hacia Salónica (Grecia) esa misma tarde.

Ya se sabe, tanto marcas, tanto vales. Pues eso.

9/04/1972

Liga Primera División

GRANADA CF  2 FC BARCELONA  0
1- IZCOA2- DE LA CRUZ

3- BARRENECHEA

4- FALITO

5- JAEN

6- FERNÁNDEZ

7- LASA

8- PORTA

9- BARRIOS

10- MANOLÍN

11- VICENTE

Min. 85 Santos sustituyó a Jaén.

1- REINA  2- RIFÉ

3- GALLEGO

4- COSTAS

5- TORRES

6- ZABALZA

7- JUANITO

8- JUAN CARLOS

9- MARCIAL

10- ASENSI

11- PÉREZ

Min 46 Dueñas sustituyó a Juan Carlos.

1-0.           Min.9, Porta.2-0.           Min. 47, Porta

El Granada tumba al FC Barcelona (1968-1969)

El Granada tumba al FC Barcelona (1968-1969)

 

Granada 1- FC Barcelona 0                    13 de Octubre de 1968. 

Trece de Octubre de 1968. Aún faltan 42 días para que ‘El Divino’, Ricardo Zamora, inaugure oficialmente la nueva tribuna nueva que se alza ya, imponente, sobre la Carretera de Jaén. Los dirigentes del club entendieron hace algún tiempo que tanto el estadio rojiblanco como la ciudad que lo acoge demandaban un toque de distinción, un signo de crecimiento y de prosperidad futbolística y económica.

Tengo que confesar que la tribuna cubierta fue una de mis grandes obsesiones durante mi niñez y mi adolescencia, se convirtió en mi construcción favorita de esta ciudad monumental.  

Me encantaba observarla desde la gasolinera de enfrente y desde mi localidad de fondo envidiaba al privilegiado público que la ocupaba y que disfrutaba de su magnífica sombra y de su elevada visión. 

El año que yo nací marcó un punto de inflexión negativo para la música universal y para el futbol local. Por un lado, en ese año, un tipo que leyó más de la cuenta consiguió acabar con un genio de Liverpool a balazos en pleno Manhattan y por otro, el Granada CF inició la fatídica temporada que lo llevaría a su primer descenso a segunda división B y lo que es más importante, a un estado de depresión, abandono y desidia que, granito a granito, casi acaba con el club durante tres décadas. Debido a esto último, el único símbolo material que me quedaba en mis primeros años de la grandeza perdida por esta entidad que ahora competía con equipos de pueblos, pedanías o barrios, en la tercera categoría del fútbol español, era ese majestuoso anfiteatro que me ayudaba a fantasear con partidos de primera pasados y futuros. 

Imaginaba que tendría que ser genial ver el fútbol desde allí así que un día planeé una maniobra valiente aunque poco elegante y cuando pasé el arco de Los Cármenes y me dirigía a mi asiento de fondo, me giré y corrí como el viento hacia las escaleras que accedían hasta la zona noble y conseguí subir mientras un portero me gritaba: “Por ahí no, niño”.

Cuando emergí por el vomitorio con la adrenalina infantil de haber hecho algo prohibido mis ojos se llenaron de grandeza y lo que vi me pareció una de las imágenes más impresionantes que recuerdo. La visión del césped, de los jugadores y del resto del estadio era completamente diferente a la que tenía desde abajo. La nueva perspectiva convertía todo aquello en un nuevo deporte mucho más espectacular que el que conocí agarrado a una valla, tras una portería. 

En el otoño de 1968 el Barcelona visita Granada en la quinta jornada de primera división en busca y captura de la zona noble de la clasificación al mismo tiempo que el conjunto local busca agarrar cuanto antes puntos que le distancien de la caldera de la liga. 

Aunque los rojiblancos inician el encuentro en modo ‘Miura’, dando cornadas al aire y embistiendo con nobleza cada azulgrana muleta, en los primeros quince minutos se repite una y otra vez la misma escena: Vicente encara a su marcador Torres, lo quiebra con la cintura y templa luego el balón provocando el desprendimiento de barbilla generalizado de las miles de personas que babean el recinto. La estética de este hombre es artística, sus acompasados y armoniosos movimientos con la pelota son perfectos, no sobra ni falta nada, hasta cada error suyo es aplaudido. La química entre el canario y su público es idéntica a la primera fase del enamoramiento humano, cuando todo lo bueno de ella es precioso y lo malo encantador.

El centro del campo del Barça es incapaz de dominar el partido y tanto Mariano Santos como Antonio Martos se bastan para superar claramente a los medios catalanes. En el minuto 16, Vicente vuelve a clavar un centro, en este caso con la derecha y Ureña cabecea alto. Sólo seis minutos después entra en escena por primera vez el rojiblanco Noya, que regatea con habilidad a Gallego y a Eladio y profundiza de nuevo hacia Ureña para que el de Pinos Puente se deshaga con una finta del defensor Fernández y estrelle su afilado disparo en el lateral de la red. Este riego a manguera del Granada no termina de mojar al Barcelona que aprovecha los últimos diez minutos de la primera mitad para apoderarse del balón pero sin llegar nunca hasta la alcoba de Ñito. 

La segunda mitad amanece distinta cuando el pamplonica Pedro Marí Zabalza, que se convertirá 20 años más tarde en el histórico entrenador del Osasuna de ‘Los Polacos’, suelta un obús que roza la madera de la meta del fondo Norte. Lo realmente curioso es que, es en este preciso momento de claro dominio visitante cuando llega el gol del Granada en una jugada de Noya que se escapa decididamente como extremo diestro y consigue enviar un centro al punto de penalti donde el histórico guardameta Sadurní, que sale a la desesperada del área pequeña, toca el balón con el puño izquierdo a la vez que recibe la carga del granadinista Ferreira. Al volver todos al césped, el balón se dirige caprichoso hacia la meta barcelonista y traspasa la línea llorando, lo que provoca la primera explosión de júbilo de la nueva tribuna, que queda oficiosamente inaugurada. El portero catalán protesta furioso la concesión del tanto pero el vizcaíno Juan Gardeazabal le replica indicándole con gestos que se encontraba fuera del área de gol en el momento del choque con Ferreira. Si el gol es de Sadurní o de Noya lo justo es que lo decidan ambos en la santa ‘Capital del Cava.’ 

Los últimos minutos transcurren sin sobresaltos de consideración gracias a la perfecta labor defensiva de Tinas, Barrenechea y Lorenzo que consiguen anular por completo a los atacantes del FC Barcelona y que impulsan al conjunto rojiblanco a que consiga la primera gran machada en la recién reconquistada máxima categoría. 

Trece de Octubre de 1968. Cuando el árbitro pita el final, aún faltan 42 días para que se inaugure oficialmente la tribuna cubierta y hoy, mientras escribo, ya casi han pasado 42 años desde que fue inaugurada. Hace siete años que la vi caer para siempre desde una gasolinera, y todavía sueño a veces que corro como el viento mientras una voz me grita: “Por ahí no niño”.

13/10/1968

Campeonato de Primera División  1968/1969

 

 GRANADA  1  FC BARCELONA  0
   1- ÑITO 

2- TINAS 

3- BARRENECHEA 

4- LORENZO

   5- MARTOS

   6- SANTOS

   7- FERREIRA

   8- NOYA

   9- UREÑA

   10- FERRANDO

   11- VICENTE

 1-     SADURNÍ

2-     TORRES

3-     GALLEGO

4-     ELADIO

5-     FERNANDEZ

6-     ZABALZA

7-     RIFÉ

8-     PELLICER

9-     MENDOZA

10- FUSTÉ

11- PALAU

Recuerdos de un enorme Granada…

Recuerdos de un enorme Granada…

 

26/03/1972

Granada CF 5 – Athletic de Bilbao 1

José Ángel Iribar Cortajarena es un mito y un héroe. Un mito para todos los hinchas del Athletic de Bilbao en el que jugó dieciocho temporadas y un héroe para todos los aficionados al fútbol de España, para los que encarnó durante más de cuarenta años el distinguido papel como único tipo con guantes capaz de conseguir un triunfo grande con nuestra selección. Fue aquella Eurocopa del año 1964, cuya final se disputó en el Estadio Santiago Bernabeu y que enfrentó a España con la por entonces archienemiga ideológica U.R.S.S, vigente campeona del torneo y liderada por otra leyenda bajo sus palos, Lev Yashín, ‘La araña negra’, único guardameta galardonado con el prestigioso Balón de Oro de France Football en sus más de 50 años de historia. Iribar simboliza además como nadie la magnitud del Athletic de Bilbao, club de grandes jugadores, habituado durante décadas a luchar por los títulos más importantes de España y a participar con bastante frecuencia en competiciones europeas. Cuando el equipo vasco visita Granada en la temporada 71/72, Iribar, de 29 años de edad, se encuentra justo en el ecuador de su fabulosa carrera y en el punto más alto de su excelencia como guardameta.

 

Durante esta temporada, que ya se encuentra en su recta final, el Granada no ha concedido ni una sola derrota como local y ningún rival que visita el estadio de la carretera de Jaén parece capaz de acabar con esa fabulosa racha, que produce continuos llenos hasta la bandera cada domingo de partido.

 

El conjunto Granadino afronta el choque con las importantes bajas de Aguirre Suárez y Lasa, sustituidos hoy por el durangués Barrenechea y el zaragozano Chirri. Arriba no faltan los tres inexorables asesinos que forman la habitual delantera rojiblanca, Vicente, Barrios y Porta, a los cuales acompañan en esta ocasión el mencionado Chirri y un gallego de Padrón, Fontenla, para completar los cinco puestos de la vanguardia. El tridente que constituyen los tres citados atacantes, conforma una sociedad implacable, dotada de todas las herramientas necesarias para hacer daño al rival. Juntos elaboran el crimen perfecto ya que mientras el primero te lanza precisas flechas desde afuera, el segundo te aturde con un mazo en el punto de penalti para que el tercero te apuñale desde cerca, en el área chica.

 

Por un lado tenemos a Vicente, exquisito en el toque, que lo mismo centra desde la cal con la zurda, como que recorta hacia dentro para afilar su envío con la diestra, le es indiferente.

 

El segundo de ellos, Barrios, espera febril en el área cada envío de su compañero, para atacarlo con una furia y un hambre desmedidas. Tal despliegue de energía convoca a dos o tres defensores rivales en cada jugada lo que es aprovechado por el tercer integrante de la banda, Porta, el más peligroso de todos, el que lleva la navaja y la chupa de cuero, que espera agazapado cerca para acuchillar a un toque. Como los grandes goleadores siempre aparece donde no le esperan, es indetectable y oportuno porque sus movimientos se alejan de el origen de la jugada lo que le permite aparecer sorprendentemente solo al otro lado, para terminar el trabajito.

 

Tras un primer cuarto de hora de tanteo, el Granada cerca el marco de Iribar. Los centros de Vicente ocasionan varias situaciones de peligro que ataja el guardameta vasco alejando la pelota con sus puños. En el minuto 20 Astraín arrolla a Porta en el pico derecho del área pequeña, cuando se disponía a disparar, el penalti parece claro pero el juego continúa. A falta de diez minutos para el descanso llega el primer gol cuando el colegiado señala juego peligroso del defensor Larrauri en el interior del área vasca, a un metro del vértice izquierdo del área de meta. Al ser indirecta la falta, Fontenla toca la pelota y Vicente chuta a quemarropa para que tras varios rechaces le llege la pelota a Chirri que lanzándose al suelo introduce el balón en la meta bilbaína.

 

Antes del intermedio un centro de Jaén es cabeceado por Barrios completamente solo en el área pequeña, pero el impacto no es limpio y la pelota se pierde a una cuarta del palo izquierdo de Iribar.

 

Tras la reanudación continúa el ataque granadino, que obtendrá sustanciosos réditos en el minuto siete de esta segunda mitad, cuando una buena maniobra de Vicente es trabada en el área por el ‘seleccionador’ Iñaqui Sáez. El penalti lo lanza el propio extremo canario, engañando a Iribar con un esquinado chut a media altura; este segundo gol, sin embargo, enchufa al Athletic de nuevo al partido, que pasa a dominar, aunque el Granada sigue saliendo ágil por las bandas, con De la Cruz y Vicente, que con sendas incursiones profundas ponen en apuros a la defensa Vizcaína.

 

Rozando el minuto 58, en una falta cometida por Falito sobre el astuto ‘Presidente’ Ángel María Villar, el Athletic acorta distancias. Rojo I centra al área y Arieta a modo de ‘Ariete’, vence la resistencia de Izcoa con un certero cabezazo. La eufórica esperanza que nace en el Athletic cavará su definitiva tumba ya que el equipo se vuelca tan intensamente sobre el área granadina que deja varias fanegas de pasto a la espalda de su defensa.

 

Llegan los primeros cambios, por el Athletic Argoitia sustituye a Betzuen y tres minutos más tarde el santaferino Manolín entra en lugar de Fontenla por el Granada.

 

Precisamente una galopada por la izquierda del recién ingresado Manolín en el minuto 77 sentencia el duelo; la pelota llega hasta Barrios que cede para que Vicente empalme un durísimo chut desde la frontal, imposible para ‘el Chopo’. Fabuloso gol del canario.

 

Poco después Joseíto da entrada a Garre por el centrodelantero Barrios, que se ha vaciado otra vez y que sale del terreno de juego con una merecida ovación del público granadinista. A cinco minutos del final Jaén pasa en profundidad a de la Cruz que gana la espalda a la defensa vasca y cede para que Porta empuje el cuarto a la red.

 

Tres minutos más tarde jugada idéntica del Granada, en este caso del canterano Garre, que se interna en el área y centra para que Porta de nuevo, en carrera, meta con habilidad la puntera ante Sáez y marque su segundo gol, cayendo por su propia inercia dentro de la portería y estableciendo el definitivo 5 a 1. La posición de Garre en el inicio de la jugada es dudosa, por lo que las intensas protestas de Rojo I y posteriormente de Rojo II, que no quiere ser menos rojo que el anterior, obligan al señor Martínez Banegas a mostrarles sendas cartulinas blancas, sí, blancas.

 

Durante varias temporadas en la liga española existieron las cartulinas blancas en lugar de las amarillas y cuenta la leyenda que la principal culpable de esto fue la televisión en blanco y negro.

Todo comenzó en el año 1970, en el mundial de México, en el cual España no participó. Fue un mundial revolucionario, ya que además de instaurar las cartulinas amarillas y rojas, se inauguró un sistema por satélite, Telstar (compartía nombre que el balón oficial del Mundial), que permitía por primera vez transmitir imágenes en color del evento para el resto del planeta. En España no se pudieron obtener ese tipo de imágenes hasta el año 1975, por lo que las que llegaron entonces también fueron en blanco y negro. Bien, pues según cuentan algunas lenguas antiguas, como España no participó en dicho Mundial, ningún directivo de la Federación presenció partidos en directo en México, así que lo que creyeron ver en las imágenes de Televisión Española fueron cartulinas blancas, en lugar de amarillas y nadie, por lo que se ve, informó del error a la Federación Española hasta un par de años más tarde. ‘Spain is different’

 

Volviendo al partido, hay que reseñar que el Granada es el primer equipo que ha sido capaz de meterle cinco goles a José Ángel Iribar, el cual no había encajado hasta hoy tal cantidad de goles en ninguno de los cientos de partidos que ha disputado en las diez temporada que lleva como cancerbero de la histórica portería del club bilbaíno. Cuando en el futuro ‘el Chopo’ piense en Granada, seguro que recordará este 26 de Marzo de 1972, ‘Domingo de Ramos’, como un día especialmente oscuro, a pesar de la gorra azul que protege su cabeza del imponente sol que sortea la tribuna cubierta de Los Cármenes.

El mejor Granada de la historia

El mejor Granada de la historia

 

¿Quién no ha soñado con repetir un momento especial de su pasado? ¿Quién no ha fantaseado con detener el tiempo en un instante a lo Bill Murray en el día de la marmota? Recuerdo perfectamente como si fuera ayer las decenas de historias que me relataba mi padre cuando paseábamos en coche. Aunque la temática era variada, digamos que la amplia mayoría de ellas estaban relacionadas con su niñez, con ‘la mili’ y con el Granada. Los recuerdos de las dos primeras materias tenían como protagonista un elemento en común, la picaresca, compañera de viaje de todos los niños y jóvenes de la post- guerra. Los recuerdos sobre el histórico sin embargo se basaban casi siempre en la apasionada descripción de tal o cual futbolista, o de tal o cual entrenador. 

Fue un día cualquiera cuando me descubrió además, con orgullo, que el equipo de nuestra ciudad, no solamente jugó en Primera apenas unos años antes de que yo naciera, sino que además llegó a ser un ‘gallito’ en la máxima categoría, un conjunto temible y temido por todos y cada uno de los poderosos rivales a los que se enfrentaba. A partir de aquel día me imaginaba cerrando los ojos, chasqueando los dedos y apareciéndome de repente en los Cármenes durante la celebración de uno de esos maravillosos partidos de los años 70; el pensamiento mágico de un niño es tan dulce en su esencia como irreverente tanto con las leyes físicas como con las apariciones Marianas. Sin embargo nunca se me ocurrió chasquear los dedos para aparecer en otro estadio situado en otra ciudad, para disfrutar de un partido como visitante, para comprobar la extraña e intensa satisfacción que se siente en minoría. Supongo que ese es un deseo algo más adulto y por ello lo voy a hacer realidad ahora que he abandonado mi condición de veinteañero. 

Nos situamos en Barcelona, en el estadio de Sarriá y el partido en cuestión corresponde a la maravillosa temporada 71-72, la mejor de la historia del club rojiblanco. La presencia de granadinos en la grada es mayor de la yo que esperaba, se nota que aún prevalece en Cataluña la primera generación de emigrantes andaluces, aquella de acento cerrado y nostalgia en la mirada. El conjunto blanquiazul está entrenado por el mítico José Emilio Santamaría, histórico central del gran Real Madrid de mediados de siglo y de las selecciones uruguaya y española. Fue el primer defensa elegante del mundo, ya que además de conjugar contundencia y clase a partes iguales, iniciaba siempre el ataque tocando el balón desde atrás, lo que le dio al conjunto merengue un plus de calidad y precisión en la creación de juego, que marcaba diferencias en la época. 

Por su parte el Granada de Joseíto es extraordinario y bipolar, tan duro y fiero en defensa, como ágil y fino en ataque, no deja a nadie indiferente. Sus atacantes son amados y admirados con la misma intensidad con la que son odiados y temidos sus defensores, especialmente la pareja formada por el argentino y el paraguayo. Tan profunda es la huella de los tacos que dejaron impresa en la historia del fútbol español que los aficionados de toda España los recuerdan aún con escalofríos y recelo. La parte triste de todo esto, quizá sea, que su fea fama, alentada desde las altas esferas del fútbol patrio de la época, ocultó para siempre la cara de la moneda, que era que ambos jugadores fueron, sobre todo, excelentes futbolistas; duros, por supuesto, pero muy buenos también táctica y técnicamente. 

El comienzo del partido está marcado por el asfixiante dominio de los locales, que plantan la defensa en la medular y acuchillan con vertiginosas infiltraciones por los extremos, en especial por el que recorre el zurdo cordobés Pepín, que mantiene un duelo extraordinario con el leones De la Cruz, ejemplo de regularidad durante esta histórica temporada, en la que juega todos y cada uno de los minutos de la competición. Pasado el primer cuarto de hora llega el primer aviso rojiblanco, Lasa progresa por el carril derecho y tira una precisa pared con el centrodelantero Barrios, recibe de nuevo el balón escorado y prueba fortuna desde lejos, el chut sale desviado por una uña. En el minuto 28 llega el 0-1; Enrique Porta recibe de espaldas y revolviéndose casi desde el suelo, consigue lanzar un pase profundo hacia la zona de Vicente. El canario, con una naturalidad insultante, baja el balón, levanta la cabeza y sirve un centro de esos que dan ganas de morderse el labio de abajo. Si a este placentero momento le añadimos la presencia de Barrios en el punto de penalty, la mezcla es demoledora, cabezazo furioso y golazo de pañuelos.

Sólo 3 minutos más tarde, Don Vicente González Sosa, no me atreveré a tutearlo más, vuelve a conducir por la izquierda, caracolea con un formidable quiebro de dentro a afuera y vuelve a repetir el mismo centro, al mismo sitio, como si tuviera una mirilla telescópica, aunque esta vez el que aparece por allí es el guipuzcoano Lasa, que empalma tal como le llega y fusila a Galán a media altura. El golazo del de Andoaín no es de pañuelos, es casi de klínex. 

El partido parece completamente controlado cuando en el minuto 36, una indecisión de Aguirre Suárez, quizás la única en su vida, provoca un remate cómodo de Amiano que fusila por bajo a Izcoa, inédito hasta entonces. El gol del Español altera el estado de ánimo del estadio, que se enciende y ruge ahora con 40.000 blanquiazules almas. 

El ambiente de la segunda mitad se caldea por momentos, una flama que ayuda a avivar un aparatoso juego peligroso de Fernández a Lamata, que hace honor a su nombre y cae al césped inerte. El equipo españolista aprovecha la confusión para sacar rápido la falta y lanzar en profundidad a Pepín, que desde la línea de fondo centra atrás para que bolee espectacularmente Solsona al fondo de las mallas. Tarde de goles bonitos, sí señor. 

El empate, lejos de achicar al Granada, provoca un arranque de furia que desconcierta al equipo local que sólo dos minutos después sufrirá las consecuencias. El guardameta Galán trata de buscar a su lateral diestro Ramos con un saque directo de portería, pero justo cuando Ramos se dispone a controlar, aparece Don Vicente como un avión para, con una clase fabulosa, meter la punterita, hacerle un autopase y encarar a Galán al que supera por arriba con un toque de rosca con el exterior de su pie izquierdo. Magnífico. 

Un encuentro tan apasionante como este merecía un final a su altura y las emociones extremas se disparan cuando el colegiado Camacho decide pitar un penalty en el minuto 87, por manos de Aguirre Suárez, aunque no está muy claro si el balón lanzado por Solsona golpea al argentino en el hombro o en el brazo. El especialista Jesús Glaría se dispone a lanzar, golpea fuerte a su derecha, pero Izcoa repele con agilidad y potencia. El guardameta rojiblanco salva un partido fabuloso e inolvidable y demuestra que el Granada es también poderoso a domicilio, donde las victorias saben mejor, los ascensos también y donde deseamos volver una y otra vez, cerrando los ojos y chasqueando los dedos.

 

 06/02/1972 

 ESPAÑOL  2  GRANADA CF  3
 1- GALÁN

2- RAMOS

3- GLARIA

4- GRANERO

5- CARBONELL

6- MARFIL

7- AMAS

8- SOLSONA

9- AMIANO

    10- LAMATA

    11- PEPÍN

   1- IZCOA

  2- DE LA CRUZ

  3- FALITO

  4- AGUIRRE S.

  5- JAÉN

  6- FERNÁNDEZ

  7- LASA

  8- PORTA

  9- BARRIOS

  10- FONTELA

  11- VICENTE

El vapuleo del Granada al Zaragoza de los 5 magníficos (1966-1967)

El vapuleo del Granada al Zaragoza de los 5 magníficos (1966-1967)

 

Aunque ahora nos resulte extraño, las noches de fútbol son un fenómeno relativamente reciente. Durante muchas décadas los partidos se disputaron bajo la cálida mirada del astro rey, y los cuerpos de los jugadores sólo emitían una única y uniforme sombra sobre el pasto. Ningún aficionado rojiblanco imagina hoy, camino a Los Cármenes, la impresionante atmósfera que va a descubrir, el impacto del escenario sobre los sentidos. La propia gente percibe aún hoy este tipo de partidos como un acontecimiento de rango mayor, como acudir a la ópera o a una gala musical y el simple hecho de salir de casa para acudir a un espectáculo nocturno tiene un punto ‘chic’. 
  
El estadio granadino estrena esta noche las torretas de iluminación artificial y el rival para tamaño acontecimiento no puede ser más lujoso. Se trata del gran Real Zaragoza de los cinco magníficos, el mejor equipo de la historia del ilustre club maño. Este maravilloso conjunto es el actual campeón de Copa, subcampeón de la copa de Ferias (actual Europa League) y cuarto clasificado en la liga. La fama de su extraordinaria delantera, Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, que da sentido a su sobrenombre, traspasa fronteras y compite sin complejos con las mejores y más famosas líneas de ataque del fútbol mundial.
 
Para todos los españoles quedará siempre grabado el nombre del número nueve, del delantero centro Marcelino, autor del definitivo gol a la U.R.S.S., que supuso el primer y durante demasiados años, único título internacional de la Roja, la Eurocopa de 1964. Todos hemos visto alguna vez las imágenes en blanco y negro del escorzo de Marcelino para batir a la Araña Negra, Lev Yashín, que no hay que confundir con otras imágenes en blanco y negro, también famosas, de otro Marcelino, monaguillo, huérfano y mártir.
Este partido será histórico también porque supone el arranque de la primera temporada del, por aclamación, mejor jugador de la historia del Granada CF, el exquisito canario Vicente. Todos aquellos que tuvieron la fortuna de verlo en acción coinciden en que reunía estética y eficacia, que es, por cierto, la única manera de convencer a todo el espectro de aficionados de un equipo. Los que sólo reúnen una de  estas dos características, que son la mayoría, están condenados al eterno debate, a los pitos y a las palmas, al desconfiado murmullo y a la ovación contenida.
Cuando se planifica una goleada, ya sea como vendetta o como remontada, el primer requisito que todos citan es marcar cuanto antes, en el primer cuarto de hora; pues bien, en este caso el primer gol del partido no llega hasta el minuto 31. El encargado de hacerlo será, como no, Vicente, que consigue cabecear un milimétrico centro de Agüero; tampoco debemos cometer el error de confundir a este con el yerno de D10S, el nuestro es paraguayo de Coscute y su nombre completo es Juan Bautista Agüero Sánchez. El segundo tanto llega ocho minutos más tarde y su autor será el goleador Miguel, que abre su cuenta tras una magnífica jugada de Lara que lo habilita para que bata a Yarza en el uno contra uno. Justo antes del descanso el soberbio Carlos Lapetra, zurdo de edición limitada, va a acortar distancias consiguiendo el 2 a 1.
A pesar de este gol del Zaragoza, el comienzo de la segunda parte es explosivo y Miguel corona su maravillosa actuación nocturna con tres goles consecutivos en los primeros catorce minutos de la reanudación.
Los cuatro tantos en un solo partido del centrodelantero gaditano Miguel Sánchez Rus, suponen un hito en la historia del Granada CF en Primera División y merecen un mayor recuerdo por parte de todos. Con 5 a 1 el Zaragoza se vuelca tratando de maquillarse la cara y lo consigue en parte con un segundo gol por parte del centrocampista gallego Pais de cabeza, aunque será el Granada el encargado de cerrar la cuenta por mediación de Agüero que consigue volear para lograr gol, set y partido en el minuto 87.
Una sonora ovación de la afición rojiblanca despide a los jugadores, protagonistas de una noche histórica y perfecta, donde se hizo la luz y donde se demostró que, definitivamente, los grandes partidos deben disputarse bajo los focos de tu propio estadio, que activan y alimentan tu propio espíritu, o ¿Es que nadie echó de menos la noche un 25 de Junio del año 2000? 
 
18/09/1966 
 
 
GRANADA CF  6
 
ZARAGOZA 2
1- ÑITO   2- TOSCO

 3- DATZIRA

4- ZUBIARRE

5- SANTOS

6- LORENZO

7- LARA

8- ALMAGRO

9- MIGUEL

10- AGÜERO

11- VICENTE 
 
 
 
 
 

1- YARZA 

 2- TRUSQUIETA

 3- SANTAMARIA

 4- REIJA

 5- PAIS

 6- VIOLETA

 7- CANARIO

 8- SANTOS

 9- MARCELINO

 10- VILLA

 11- LAPETRA 
 

El Ascenso del Granada a Primera División en la temporada 1965/1966: La vuelta

El Ascenso del Granada a Primera División en la temporada 1965/1966: La vuelta

 

Sólo hay 4.000 granadinos que saben lo que se siente. De hecho es probable que cientos de ellos ya dejaran de respirar hace tiempo. Existen algunos días en la vida de cada persona que son inolvidables e irrepetibles, que compensan de algún modo la tormentosa cuestión que nos persigue cada noche, cuando buscamos el concilio del sueño. Da igual lo feliz o infeliz que cada uno de nosotros perciba su existencia, frecuentemente nos sentimos absurdos cuando llega la noche y el silencio externo deja paso a nuestros propios miedos que nos hablan. Algunos se sienten entonces usados como fichas en un tablero, por alguien tan supremo como injusto, otros, simplemente parte de un proceso natural y azaroso, que te abandona solo ante el mundo y ante el apresurado tiempo. La única medicina que conocemos en la noche, ante la falta de ruido que nos abstraiga, es el recuerdo de aquellos momentos que fueron perfectos, que nos devolvieron el camino, que le dieron sentido a esta mierda.  
Hoy será uno de esos días para miles de individuos. La Rosaleda respira sangre, el puyazo postrero de Miguel hizo daño y cambió el mapa de la eliminatoria. La equis ha desaparecido y de nada sirve ya saber cuantos pasos dar hacia la derecha y cuantos a la izquierda, la certeza a dejado paso a la duda. La afición granadina sufre en la ciudad vecina esa clase de odioso recibimiento clasista que imparten los que se creen superiores y no soportan que los humille el cateto de turno. La misma sensación que siente Rafa Nadal cada vez que levanta Roland Garros, o la que sintió Indurain durante años en el podio de los Campos Elíseos.  
El comienzo del juego es trepidante y el Granada no se limita a defender la corta ventaja del partido de ida. El equipo rojiblanco parte con Gonzalez Jr. a modo de escoba en el fondo y Kalmar obliga a Tinas y Lorenzo a que apoyen al centro del campo, dejando mayor libertad a Eloy y Flores para que nutran de balones al goleador Miguel. Sobre el minuto dos Eloy avisa con un durísimo disparo que sobrevuela la meta malagueña y solamente tres minutos más tarde Juanito debe emplearse a fondo para desviar un obús del gaditano Miguel que estremece La Rosaleda. A pesar de este comienzo arrollador del Granada, el conjunto local tira de orgullo y pasa a tomar el mando durante los siguientes minutos. Al cuarto de hora de partido Pepillo lanza un chut cruzado que besa la escuadra izquierda del gallego Otero y cinco minutos después acontece en el estadio una aparición mariana. Berruezo, el padre de aquel habilidoso y menudo futbolista que jugaría años después en Granada, centra al segundo palo, Ribes entra con todo en el área y el balón tras golpear el travesaño con violencia, bota en la misma línea de gol y sigue en juego. Pedro Berruezo Martín caería fulminado años después en El Viejo Pasarón de Pontevedra, en lo que fue uno de los primeros casos de muerte súbita en nuestro futbol. No hay nada más triste y traumático que ver morir a un deportista durante el ejercicio de su profesión. El asedio malaguista continua con un exquisito lanzamiento de falta de Garay que se estrella en el larguero aunque el Granada se sacude el dominio con vertiginosos contragolpes que se pierden en el limbo y pide a gritos el descanso.
La segunda parte incrementa el acoso local pero en esta ocasión sus salvajes lanzamientos se encuentran con la extraordinaria respuesta de Otero que frustra una tras otra cada oportunidad malagueña. En el minuto siete, el rojiblanco Flores se escapa por fin de su marca y encara a Juanito que logra desviar su disparo con la yema de los dedos en última instancia; sólo un minuto más tarde llega el gol blanquiazul. Otiñano avanza con clase por el callejón del ocho, deja atrás a Aragón que lanza colocado, toca en Lorenzo y la pelota se desvía hasta el ángulo, imposible para Otero. Estalla La Rosaleda y el temblor se siente en cada barrio, el Málaga salva la categoría con este gol y entierra el sueño de su molesto vecino.
El estadio es una fiesta que parece definitiva, pero el Granada lejos de hundirse, empieza a tocar y a tocar, una y otra vez, planta su defensa en medio campo e incrusta al Málaga en su propia área de la que se sienten incapaces de salir. En una de esas interminables y fabulosas combinaciones, Flores y Santos se buscan en pared, consiguen superar la línea de presión malagueña y llegan hasta las inmediaciones del área, allí Flores consigue un gran centro y Eloy bate por bajo a Juanito, es el minuto 72 y la historia se reescribe de nuevo. Los locales, desesperados y en estado de Shock, cuelgan balones desde cualquier lado en busca de un cabezazo salvador que nunca llega, el Granada baja el bombardeo al pasto y esconde el balón en un conmovedor ejercicio de madurez competitiva. El colegiado pita el final y los jugadores elevan a Kalmar hasta el cielo, cual paso de Semana Santa y aunque el húngaro no sea una divinidad, obviamente, ha sido capaz de llevar al club granadino hasta una final de Copa en el año 59 y hasta un ascenso a Primera División hoy, en el campo del histórico rival malaguista. Yo me hago costalero de su cofradía y los granadinos que se abrazan emocionados hoy aquí ,también lo harían, seguro. 
Cuando estas miles de personas echaron gasolina esta mañana y tomaron la antigua carretera de Málaga, no eran conscientes de que ese sería el inicio de una de esas contadas aventuras que los ayudarían durante años a sentirse parte de un plan, a que todo esto tuviera sentido. 
22/05/1966 
Vuelta ascenso 66 
 
 
MALAGA  1
 
GRANADA CF  1
 
1- JUANITO
2- MONTERO
3- ARIAS
4- VALLEJO
5- MARTINEZ
6- GARAY
7- ARAGON
8- RIBES
9- PEPILLO
10- BERRUEZO
11- OTIÑANO 
 
 
 
 
 
 
1- OTERO
  2- BARRENECHEA
  3- GONZALEZ
  4- TOSCO
  5- TINAS
  6- LORENZO
   7- SANTOS
   8- ALMAGRO
   9- MIGUEL
   10- ELOY
   11- FLORES 
 
 
 
 

El Ascenso del Granada CF a Primera División en la temporada 1965/1966

El Ascenso del Granada CF a Primera División en la temporada 1965/1966

 

IDA PROMOCION DE ASCENSO A PRIMERA DIVISION 1965/66

¿Es el enemigo? ¿Que se ponga? Gila dixit. La atmósfera que generaba el genial humorista en sus monólogos sobre la guerra era la parodia perfecta para representar la rivalidad entre Granada y Málaga, una rivalidad que siempre ha tenido algo de afectuoso. El auténtico adversario territorial para ambas ciudades es más occidental, más fluvial y más altivo pero a pesar de ello los clubes más representativos de ambas capitales tuvieron siempre algo más que un pique deportivo, se odiaban como verdaderos hermanos, aquellos que primero arañan la herencia y luego se despiden con dos besos y un abrazo. Las zancadillas previas a los duelos comenzaban casi en la frontera, en Loja, donde los autobuses malagueños sufrían extraños fenómenos meteorológicos, lluvias de meteoritos, tomates y alpargatas.

 Los designios de la competición deportiva emparejan a ambos equipos en la promoción de ascenso a Primera División del año 1966, por una parte al Granada, subcampeón del Grupo Sur de Segunda División y por otra al Málaga, cuarto por la cola en la clasificación de la máxima categoría.

La sensación generalizada en la ciudad vecina es que ésta será una eliminatoria fácil para ellos y este hecho se demuestra en la distribución de ambas aficiones en el estadio granadino. El modesto envase de Los Cármenes, con capacidad para 15.000 sardinas enlatadas acoge en este partido de ida a 8.000 boquerones parlantes. A pesar de ello el conjunto malacitano teme la tradicional determinación del Granada cuando juega como local y alinea a un sólo delantero en punta, Pepillo para más señas. Pepillo, fue el primer suplente de Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid de finales de los años 50, el de las cinco Copas de Europa, incluso consiguió superar al fuera de serie argentino como goleador merengue durante la temporada 59/60, hazaña sólo comparable a levantarle la novia a Huge Jackman.

Las primeras ocasiones del partido corresponden a los visitante Rivas y Otiñano que estremecen el flequillo del guardameta gallego Otero. Cuando baja la marea la reacción por parte del Granada no se hace esperar y tras un centro cerrado de Eloy, el defensor pepinero Montero rechaza claramente el balón con el brazo derecho. Zariquiegui Izco, colegiado estrella, levanta una ceja y se da la vuelta para no mirar a los ojos a su mala conciencia. Pero lo peor está por llegar y es que en el minuto 34 el malagueño Martínez detiene esta vez la pelota con ambos brazos dentro del área y tampoco se pita nada. Eloy, autor también de este segundo disparo, zarandea al colegiado con vehemencia como si pretendiera desatascarle el obstruido soplido que indique el clamoroso penalti. El controvertido árbitro, en pleno uso de sus facultades mentales, y totalmente consciente del latrocinio que ha cometido, ignora la embestida de Eloy y trota cual grácil cervatillo mientras el público hace un repaso de su navarra genealogía.

En la segunda mitad los acontecimientos se suceden y los goles pasan sin llamar. Superado el cuarto de hora se abre la veda y el Granada dispara primero; el lateral tinerfeño Tosco centra bombeado desde la izquierda, cabecea Miguel hacia la derecha y Santos empalma en difícil posición por el centro, un gol extremado en su cocción y moderado en su definición. La elaboración de este primer tanto no es casual ni mucho menos, el brillante estadista Kalmar ha ordenado durante el descanso que sus dos laterales avancen e invadan Polonia y este abordaje mortal rebosa la resistencia de la trinchera malagueña, que pierde la primera batalla del partido. Diez minutos más tarde una nueva incursión de un lateral rojiblanco, en este caso de Barrenechea, desequilibra la defensa blanquiazul por la derecha; una vez allí, el durangués cede la pelota y el protagonismo a un Almagro profundo y sereno que le enciende la mecha a Miguel para que lance un obús que roza el palo por fuera, el empuje no cesa. Pero en el minuto 77 el Málaga, inferior durante todo el encuentro, va a encontrarse un alfiler en la solapa y va a pinchar el globo del anfitrión granadinista. Un kamikaze avance de Garay encuentra continuidad en un lejano disparo de Otiñano que rebasa a Otero y se clava en la fiesta rojiblanca. El desplome moral de los granadinos es generalizado e incluso el Málaga infringe algún pinchazo más, aunque sin encontrar la vía que desangre la eliminatoria definitivamente. Sin embargo cuando todo el graderío local parecía aceptar el frustrante empate, el canterano Almagro inventa un inteligente pase en profundidad que tras rechazar levemente en un defensa llega hasta el centrodelantero gaditano Miguel que cruza el chut desde una posición muy esquinada y fulmina a Juanito. Explosión de júbilo que deja heridos blanquiazules por la metralla, heridos que prometen coronas con lacerantes espinas en la Rosaleda.

Alineaciones Ida ascenso 1966

   GRANADA CF  2  MALAGA 1
  1- OTERO 

 2- BARRENECHEA 

3- GONZALEZ 

4- TOSCO

5- TINAS

6- LORENZO

7- SANTOS

8- ALMAGRO

9- MIGUEL

10- ELOY

11- FERREIRO

 1- JUANITO

2- MONTERO

3- MARTINEZ

4- VALLEJO

5- ROBLES

6- GARAY

7- ARAGON

8- BEN BAREK

9- PEPILLO

10- RIBES

11- OTIÑANO

La leyenda del 59: La final

La leyenda del 59: La final

 

FINAL COPA S.E. GENERALISIMO

 GRANADA CF 1   FC BARCELONA  4
  1- PIRIS 

  2- BECERRIL

  3- VICENTE

  4- LARRABEITI

  5- RAMONÍ

  6- PELLEJERO

  7- VAZQUEZ

  8- CARRANZA

  9- LOREN

 10- BENAVÍDEZ

  11- ARSENIO

1-ESTREMS

2- OLIVELLA

3- RODRI

4- GRACIA

5- SEGARRA

6- GENSANA

7- TEJADA

8- KOCSIS

9- MARTÍNEZ

10- SUÁREZ

11- VILLAVERDE

 

Siempre me han apasionado los duelos imposibles. Desde pequeño me divertía imaginar quién sería el vencedor en una hipotética lucha entre un tigre de Bengala y un oso Grizzly, por ejemplo, o quién hincaría antes la rodilla en un combate entre Bruce Lee y el maestro Miyagi. Como adulto, algo más sensible que entonces, me parecería horrible presenciar ahora una carnicería entre especies que coquetean con la extinción y tampoco creo que me gustara contemplar un duelo oriental de película que sería lo más parecido a una chirigota. Eso sí, lo que nunca me gustó es que alguno de los contendientes partiera con ventaja, me pareció siempre muy poco elegante. En el caso de la gran final de Copa del año 1959 la salida debió declararse nula. Mientras el Granada ha tenido que superar un dramático partido de desempate en la ronda de semifinales hace tan sólo cuatro lunas; el Barcelona, su rival, ha estado concentrado en el Tibidabo, pulmón de la ciudad condal, descansando las valiosas piernas de un equipo de época y preparando a conciencia el duelo de esta noche. Los catalanes, que conquistaron la liga a mediados de abril, superando cómodamente al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, quieren coronar el año con un histórico doblete. No hace falta descubrir por tanto que el equipo granadino se ha colado en su primera final de Copa en plena ‘Edad de Oro’ del fútbol español, un fútbol que domina en Europa y que ejerce como orgullosa matrona de un neonato choque de trenes entre Madrid y Barcelona, un duelo condenado a convertirse en legendario y universal y sobre el que rugen depredadores ambiciosos como el Athletic, el Atlético y el Valencia.                                                                                                                                                                

Para hacernos una idea del nivel de este Barça debemos reseñar que en la otra semifinal superaron al recién proclamado tetra campeón de Europa por un escandaloso cómputo de siete goles a tres, con un incontestable 2 a 4 en el Bernabeu incluido.

La única baja de los azulgranas para el duelo de hoy es la de su fantástico guardameta Ramallets, que no ha podido superar la lesión en el muslo derecho que sufrió en dicho partido, lo sustituye Estrems.

Entre la mayor parte de los 70.000 espectadores que pueblan Chamartín esta tarde la epidermis palpita en rojiblanco, el público madrileño que acude al estadio inclina su aplauso hacia el sur. Quizá el ‘fallido’ intento de Huelga Nacional Pacífica que vivió la capital hace solamente tres días ha restado algunos asistentes al estadio, ingenuos soñadores que aún reposan su frustración y su desesperanza.

La primera puñalada llega sin anunciarse. En el minuto dos Kocsis revolotea por el balcón del área y abre a Villaverde que desde la izquierda centra para que Martínez de cabeza inaugure el marcador. El látigo azulgrana restalla sin compasión y a los diez minutos un vertiginoso contragolpe de Martínez finaliza con un centro raso que remacha el ‘coccígeo’ húngaro a las mallas lanzándose al suelo. Poco después de esta bofetada de padre el colegiado Asensi zancadillea la razón e ignora un claro penalti a favor del Granada con lo que la delgada llama de la esperanza se extingue desconsolada  y ‘pucherosa’.

Al comienzo de la segunda mitad en una excelente maniobra, Loren, caído al extremo diestro, consigue centrar a pierna cambiada para que el infinito goleador Arsenio logre reducir distancias con un cabezazo cruzado. A pesar del ánimo que infunde el tanto granadino en la grada, la fatiga hace mella en el desnutrido equipo rojiblanco y el veterano Ramoní es el ejemplo perfecto. Es el hombre encargado de vigilar al próximo Balón de Oro, Luis Suárez, un ‘diabolo’ con acento gallego que abrasa de clase cada bosque de piernas y que le roba el aliento a cada paso. Por otro lado la estrella y gran esperanza granadinista, Carranza, se ve superado por un gran marcaje de Rodri que transmuta en mochila del argentino y le cuenta hasta los lunares de la nuca. A falta de 18 minutos para la conclusión Olivella lanza desde la frontal, Piris no consigue blocar y el rechace lo convierte en gol Tejada, que pasaba por allí. Los granadinos respiran a bocanadas y sólo cuatro minutos más tarde un chutazo de Kocsis a media altura entra en la meta del guardameta balear tras pegar primero en el palo izquierdo. Un bello tanto para clausurar el encuentro.

No hubo final porque no pudo haberla, un equipo humilde y cansado no puede ni siquiera conciliar el sueño y un equipo poderoso y motivado no permite soñar a nadie. Quizá la única ventaja con el paso del tiempo es que en este caso, como en otros, el subcampeón se hizo eterno en miles de almas agradecidas y el campeón murió temprano y sólo, producto de la incombustible vigencia de su grandeza.

La leyenda del 59: El desempate

La leyenda del 59: El desempate

 

DESEMPATE SEMIFINALES COPA S.E. GENERALISIMO

GRANADA 3, VALENCIA, 1

 GRANADA CF  3  VALENCIA 1
  1- PIRIS   2- BECERRIL

  3- VICENTE

  4- LARRABEITI

  5- RAMONÍ

  6- PELLEJERO

  7- VAZQUEZ

  8- CARRANZA

  9- LOREN

  10- BENAVÍDEZ

  11- ARSENIO

 1-PESUDO2- PIQUER

3- SÓCRATES

4- MESTRES

5- EGEA

6- SENDRA

7- MAÑÓ

8- RICARDO

9- AVEIRO

10- TERCERO

11- FUENTES

Goles: 1-0, min. 10. Arsenio remata raso un rechace.

1-1, min. 33. Penalti que lanza Ricardo.

2-1, min. 37. Cabezazo de espaldas de Carranza que supera a Pesudo por arriba.

3-1, min. 75. Balón largo dividido, Carranza y Pesudo colisionan y el rechace lo convierte en gol Vazquez.

 

‘Campeón de España’, cómo resuena esa denominación, es realmente bella. Hace años, al ganador de la Copa se le llamaba siempre así, eran tiempos en los que la competición más antigua del país recibía el mimo y la consideración que merece. En la actualidad, este demacrado torneo molesta a los grandes, a los chicos y a los yonquis de las audiencias, algo incomprensible cuando cualquier buen aficionado sabe que durante la rutinaria liga no encontrará partidos tan intensos, tan emotivos, tan inciertos y tan explosivos como estos. Es un espectáculo de primer orden que conserva aún el aroma del fútbol ancestral, libre de ataduras tácticas y de ahorro físico, porque en la Copa no existe el futuro, sólo existe cada disputa de balón.

Como ejemplo 44.000 personas se han acercado un martes por la noche hasta el madrileño Paseo de la Castellana para presenciar este choque de almas.

La lección táctica de Kalmar comienza con un movimiento maestro, el bonaerense Pellejero se incrusta en la defensa cada vez que el equipo pierde la pelota lo que provoca superioridad para contrarrestar el juego directo de los valencianistas.

El primer aldabonazo histórico llega temprano, en el minuto diez. Carranza intercambia papeles con Arsenio y se escapa como una centella por el extremo zurdo, golpea tenso, Sócrates no consigue rechazar lo suficiente y Arsenio, quién si no, bate a contrapié a Pesudo ajustado al palo. Carranza es tan generoso como versátil, ya sea como padrino de una familia numerosa o como prisionero en una cabina.

Pasada la media hora de juego van a tocar el pito. Becerril estornuda, Fuentes sufre una lipotimia en el área, y el señor Novella señala penalti por transmisión deliberada de gérmenes. El público madrileño protesta el favorcito y los nómadas granadinos recitan de corrido los grandes ‘hits’ de nuestro diccionario de insultos vernáculos, todos ellos, por supuesto, coronados por el mismo bisílabo galliforme, como debe ser. Ricardo define fuerte a la izquierda de Piris y vuelta a empezar.

Lo que nadie espera a continuación es que una falta alejada y sosa que bota Ramoní al área valenciana, sea rematada por Carranza de espaldas a la portería; la parábola que describe la pelota es, en este caso, más devota de Apolonio de Perge que de Jesús de Nazaret y se aloja en la meta ajustada al larguero. Minuto 37 y segundo sopapo en la jeta ‘ché’. Los diez minutos que preceden al intermedio son de intensa presión levantina pero el Granada consigue salir intacto y bien peinado.

La segunda lección de Kalmar se desarrolla en la reanudación y consiste en licuar a Ramoní para que fluya y compensar el centro del campo con un sistema de ayudas de Loren, Benavídez y Arsenio. Ramoní, veterano melillense que ha llegado esta campaña a Granada después de nueve temporadas en el Sevilla y 158 partidos en primera división, está dando una auténtica exhibición en la distribución, es como un faro capaz de alumbrar en corto o en largo con sólo hacer un ‘click’.

El partido se pone macho porque el Valencia no encuentra el camino con la pelota y Novella deja jugar demasiado, la integridad de Carranza tirita. En un balón peinado por Loren, Benavídez es derribado claramente por Pesudo dentro del área, pero Novella hace honor fonético a su apellido y ordena seguir jugando. Aunque algunos testigos aseguran que este colegiado ha llegado al estadio vestido de fallera no lo tenemos contrastado. Superadas estas sospechosas dificultades en el minuto 75 llega la sentencia. Balón a la espalda de la adelantadísima defensa valenciana, Carranza choca con Pesudo  y el rechace queda a los pies de Juanito Vázquez que, perseguido por Piquer y Mestres como si les debiera dinero, consigue el espacio suficiente para cruzar la pelota a gol.

El Valencia baja los brazos y sube las piernas, hasta el pecho más o menos, de manera que el árbitro se ve obligado a expulsar a Egea tras una brutal agresión a Carranza. Los rojiblancos bailan con la pelota durante los últimos quince minutos y el Bernabeu los jalea.

Ya están en la final y todos se abrazan, yo por mi parte les espero a ustedes en este mismo asiento para contarles lo que ocurra entonces.

La Leyenda del 59: La vuelta

La Leyenda del 59: La vuelta

 

VUELTA SEMIFINALES COPA S.E. GENERALISIMO – 14 DE JUNIO DE 1959

VALENCIA CF  1 GRANADA CF  0
1-     PESUDO2-     PIQUER

3-     SÓCRATES

4-     MESTRES

5-     SENDRA

6-     EGEA

7-     MAÑÓ

8-     NUÑEZ

9-     RICARDO

10- TERCERO

11- FUENTES

1-     PIRIS2-     VICENTE

3-     BECERRIL

4-     LARRABEITI

5-     RAMONÍ

6-     PELLEJERO

7-     VAZQUEZ

8-     CARRANZA

9-     LOREN

10- BENAVIDEZ

11- ARSENIO

Goles: min. 26- Ricardo resuelve una melé en el área del Granada.
Incidencias: Campo de Mestalla. Gran entrada pero sin llegar al lleno.

Árbitro: Juan Gardeazábal Garay, del colegio vasco. Anuló incorrectamente un gol a Loren en el minuto 22 por juego peligroso, que no existió.

 

Quincoces saca pecho antes de comenzar el duelo. El exiguo marcador del partido de ida eleva el ánimo de este ilustre baracaldés. Quincoces, miembro agraciado del dúo defensivo más famoso de la historia del Real Madrid, dirige desde la banda a este potente Valencia que busca aplastar hoy al menor de los cuatro equipos que han llegado hasta las semifinales. La otra eliminatoria la están disputando Barcelona y Madrid, nada menos. El Granada es aquí, entre ellos, como ese hermano pequeño al que los mayores nunca escuchan, ni toman en serio, hasta que se liga a la vecina rubia por la que todos babeaban. Entonces consigue atención y respeto. La semana pasada, en Los Cármenes, Mauri consiguió cogerla de la mano, hoy toca el primer beso. 

Además vuelve al once el “dandy”, Arsenio Iglesias, Arsenio a secas para los amigos y las alineaciones. El coruñés es el máximo goleador del equipo en Copa con siete dianas en sólo seis partidos, partiendo además desde el extremo zurdo. Merecedor de un lugar destacado en el salón de la fama rojiblanco, su personalidad gallega no le ayudó a instalarse entre las inmortales leyendas del club.

Pero si el Granada puede presumir de haber llegado hasta aquí es gracias, sobre todo, a la labor de Jeno Kalmar, el mister que se hizo cargo del conjunto rojiblanco faltando solamente ocho jornadas para acabar la competición liguera. Kalmar, director de la mejor película que nunca ha protagonizado un club húngaro, el Hónved de Budapest de Puskas, y ayudante de dirección de Gusztáv Sebes en la superproducción de la Copa Mundial de 1954 titulada ´Malditos bastardos´, consigue imprimir en el equipo un estilo sencillo y estético de fútbol a dos toques. Si el Granada de comienzos de los 70 es, probablemente, el mejor de la historia de la entidad, éste se le acerca mucho. Si el primero de ellos era una apisonadora que trituraba a los rivales, a veces literalmente; éste del 59 era un incómodo vendaval, que aunque soplara elegante hacía volar paraguas, periódicos y pelucas. 

El partido arranca sereno, los granadinos, conscientes de su ventaja en la eliminatoria, esperan y tocan, marean y muerden. En una de esas ágiles dentelladas, rozando el minuto 22, Carranza supera a Egea y a Sócrates como un relámpago y bate a Pesudo por bajo. Los compañeros lo celebran mientras Carranza abre los brazos y frunce el gesto. Gardeazabal ha anulado su tanto y nadie conoce el motivo, ningún jugador del conjunto levantino ha protestado la acción, ni siquiera el hijo de Sofronisco, con el que el argentino porfiaba al iniciar la jugada. Este colegiado fue recusado por el Valencia hace dos años y es su primer arbitraje en Mestalla desde entonces, sabe lo que hace. Ese gol significaba la sentencia de la semifinal y por desgracia la anulación del mismo genera un punto de inflexión en el partido. El Valencia eleva su determinación y sólo cuatro minutos más tarde Ricardo ametralla a quemarropa a Piris, a pesar del enorme esfuerzo de Pellejero para emular a ´Frank Farmer´. Lastimado, el Granada consigue aguantar en pie hasta el descanso, con la mirada encendida y el lomo erizado. 

Durante el primer cuarto de hora de la segunda mitad los puñetazos no encuentran el rostro. A un par de remates altos del uruguayo Héctor Núñez, responden Juanito Vázquez y Loren con sendos disparos lejanos que silban sobre el larguero valenciano. La tensión en el estadio nos susurra que un gol ahora sería definitivo.

En el minuto 72 Carranza, dañino como una mentira, atraviesa la defensa por el centro, regatea a Pesudo y sin apenas espacio chuta desequilibrado. La pelota cruza el área pequeña sin encontrar a nadie que la sople y llora junto al palo derecho. Ya casi al final y buscando la segunda oreja, el maestro horchatero Gardeazabal anula un solitario avance de Juanito Vázquez por un fuera de juego bochornoso. El ´artista´ camina hacia los medios, se desmontera y pita el final. 

Se acabó, empate técnico y habrá de jugarse un desempate. El delegado del Granada, Giménez Blanco, reunido con su homólogo valenciano, acuerda que el combate definitivo se dispute el martes a las ocho y media, en el Bernabéu. Allí les espero.