Nacido en San Pedro de Santa Comba (Lugo), Don Fabriciano González “Fabri” llegó a Granada hace 22 meses desde tierras gallegas tras una noche en la que quién sabe cuantas cosas se le pasarían por la cabeza en su viaje en coche desde Galicia hasta Andalucía. El Granada era un equipo olvidado del fútbol español, llevaba décadas sumido en el pozo de la Segunda División B con una visita incluida al infierno de la Tercera División durante cuatro interminables años. Pina confió en Fabri, un entrenador prácticamente desconocido sin ningún ascenso importante en su currículum, para remontar el vuelo en una campaña en donde el primer puesto del Grupo IV (objetivo primordial de la directiva rojiblanca) se alejaba cada vez más tras varios pinchazos fuera de casa. Y así fue como llegó Fabri al Granada CF y a la vida de miles de granadinos que gracias a él recuperaron la fe en su equipo y tocaron el cielo durante dos años consecutivos.
Llegó Fabri al Granada CF antes de jugar un partido ante el Betis B (en 2ºB) y se ha ido antes de que el Granada CF juegue ante el Real Betis Balompié (en Primera División), cerrando así un círculo con unos resultados que lo han consagrado como uno de los mejores entrenadores de la historia del club. En su primer partido dio su primera gran lección magistral a muchos aficionados del Granada y este deporte en general, entre los que me incluyo. Construyó una fortaleza atrás apoyada por el trabajo de los centrocampistas para impedir que los rivales marcaran goles con facilidad. La alegría y el dinamismo del juego de Tomé contrastó con la disciplina y el orden de un Fabri que construyó un Granada defensivo que se estrenó mal, con un empate a uno en casa, pero que a partir de ahí comenzó a sumar de tres en tres gracias a su rígidez defensiva y a los goles de Tariq e Ighalo. Al término de aquel primer partido (Granada 1 Betis B 1) salí convencido de que aquel no era el camino, de que habíamos fichado a un entrenador rácano y conservador que no sabía aprovechar nuestra mejor virtud (el ataque) y que salvo milagro nos dejaría otro año más en Segunda B. Fabri fue fiel a su estilo: me enseñó a respetar su juego defensivo porque las casas “no se pueden empezar a construir por el tejado”, que lo importante siempre es “ser un equipo humilde, trabajador y COMPETITIVO” y al final de la temporada obró el milagro: el Granada CF superó -no sin sufrimiento- su eliminatoria ante la AD Alcorcón y regresó a Segunda División tras 22 años de ausencia. Primera lección: No juzgar a nadie demasiado pronto. Hay que respetar las propuestas de todos los entrenadores, darles un tiempo y no dictar sentencia tras ver su primer partido. El trabajo y la ilusión ponen a cada uno en su sitio.
En aquel inolvidable atardecer sobre el césped de Santo Domingo tuve la suerte de abrazar a muchos y buenos amigos seguidores del Granada CF y a dos gigantes como Raúl Fernández (hoy en el Athletic de Bielsa) y Fabriciano González, al que también le di dos besos porque aún no podía creerme la hazaña conseguida. ¿Un loco? ¿Un fan? ¿Un periodista demasiado rojiblanco? ¿Un rojiblanco demasiado periodista? Aún no sé como definir lo que sentí aquel mágico 23 de Mayo en Alcorcón sólo puedo asegurar que gracias a Fabri uno de los sueños de mi infancia se hizo realidad.
Liga Adelante, la liga de la superación
Con el Granada en Segunda Fabri ya se había ganado a la mayoría de la afición rojiblanca pero su mal comienzo liguero y su “rajada” en Albacete provocó la aparición de muchos profetas que lo juzgaron demasiado pronto (como yo había hecho la temporada anterior) y primero dijeron “este entrenador no sirve para Segunda” y después “con este entrenador jamás ascenderemos a Primera”. Se equivocaron. Fabri fue genio y figura en las ruedas de prensa, a veces demasiado excéntrico, a veces demasiado duro, pero sin duda sincero y original como él solo. Amado por unos y odiado por otros, sólo encontró una forma de desequilibrar la balanza a su favor: con trabajo, esfuerzo e ilusión. Acabó la liga en quinta posición clasificando al Granada CF para los play-offs de ascenso en dónde se enfrentó al Celta de Vigo y al Elche. Demostró ser un estratega al que le ayudó la suerte del campeón en la tanda de penaltis ante el RC Celta de Vigo y un señor ante los desprecios de Pepe Bordalás y de la afición del Elche CF, que se vio en Primera División antes de tiempo.
El 18 de Junio un golazo de Ighalo llevó a Granada al éxtasis y gracias a él Fabri obró el segundo milagro en dos años: regresar con el Granada CF a Primera División 35 años después. Segunda lección: No es malo ser sincero cuando se habla en público. Lo importante es tener confianza en lo que uno mismo dice y piensa. Además, a un entrenador no se le debe juzgar por lo que dice en las ruedas de prensa sino por los resultados que obtiene en el campo.
De la mano de Fabri, el Granada CF ha vuelto a Primera y ha dado una grandísima imagen en campos tan complicados como Mestalla, el Santiago Bernabéu o San Mamés, donde los rojiblancos además ganaron por la mínima al Athletic de Marcelo Bielsa. Ahora, su ciclo en el Granada CF ha acabado. Ha sido un entrenador diferente, peculiar, inolvidable. El mejor entrenador del Granada CF en los últimos 35 años. Ahora Fabri cambia el banquillo por un lugar privilegiado en la historia del Granada CF. Se va sin haber escuchado los pitos de una grada que en su mayoría lo idolatraba. También la prensa local, regional e incluso nacional. Se marcha el más grande, dejando una huella imposible de borrar. Hasta siempre míster. Muchas gracias por todo lo que me has enseñado.
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Excelente articulo.