La Revolución de las Berlinas: A5 Sportback vs Passat CC

  Hay quiénes les afecta el paso del tiempo, quienes no dicen cuanto años cumplen, quienes gastan cientos de euros en tratamientos para disimular lo inevitable, incluso hay quienes se aferran mas tiempo de lo debido a una etapa de la vida porque les da miedo lo venidero; hablamos de los llamados “singles”, personas que quieren ser libres, son los que tienen síndrome de “Peter pan”, los que lucen biplaza, cupés o descapotables para sentir el viento en los escasos  pelos que aún se aferran en sus cabezas.

   Luego están los que aceptan con resignación el devenir de la vida, aquellos que renuncian a parte de si mismos anteponiendo el gusto familiar al personal, son estos papás de familia que portan magníficos monovolúmenes para dar cabida a toda la prole, gran luminosidad, marcador en el centro del salpicadero (la parienta controla) y tres filas de asientos,…

   Pero dónde quedan los que quieren algo más que una berlina,  los que no renuncian a su espíritu joven e indomable (puertas sin marco, puesto de conducción bajo,…) aun a sabiendas de sus obligaciones como cabezas de familia (parte trasera holgada, gran maletero,…), sin duda quedarían más que satisfechos con cualquiera de los dos modelos que comparamos en este artículo: Audi A5 Sportback y Volkswagen Passat CC.

    No conozco a nadie que no le entusiasmen las líneas que moldean estos cupés de corte familiar, existen más modelos de esta guisa en el mercado, pero son más caros y no aportan nada nuevo al propietario salvo la aparente sensación de exclusividad por portar un coche de segmento superior.

   El hecho de que nos atraiga más un diseño que otro es cuestión de gustos, el Audi es un calco de su hermano Coupé hasta el pilar central, ni la caída del portón trasero ni la inclusión de las puertas traseras le perjudica ya que no pierde su esencia, así cómo su parte trasera se asemeja bastante al anteriormente mencionado. En el caso del Volkswagen el diseño si puede encontrar a quien le satisfaga menos, ya sea por la forma de los pilotos traseros (no están en la sintonía del resto del diseño) o la caída del techo que obliga a doblarnos más de lo necesario para acceder a su interior.

  Hablemos primero del modelo de Ingolstadt. Pese a que su precio está más cerca de un A6, lo cierto es que en el resto de cualidades guarda más similitudes con su hermano menor el A4; tiene un elevado nivel de acabados, es cómodo y amplio en las plazas delanteras, que no en las traseras, donde es mejor que el A5 Coupé pero más angosto que un A4; sí que tiene un aspecto que mejora a las berlinas de cuatro puertas y es que el acceso al maletero (amplio y de formas regulares) es una gozada puesto que el portón deja una boca de carga mucho mayor. No olvidar que es un cuatro plazas y esto si puede ser un hándicap a la hora de decantarse por su compra.

Ya en el apartado dinámico, con respecto a las variantes diesel (2.0-143 Cv, 2.0-170 Cv, 2.7-190 Cv, 3.0-240 Cv) recomendamos la de  170 Cv, con una buena relación prestaciones-consumo (0-100km/h en 8,7 seg. – 5,2l/100km) y para quien quiera una conducción más pasional el bloque de 3.0 litros y 240 Cv es la elección correcta, no gasta en exceso (6,7l/100km) para lo mucho que anda (6,3 seg. en el 0-100km/h). La diferencia de prestaciones con respecto a las versiones equiparables de gasolina quitando el S5 (1.8-160 Cv, 2.0-180 Cv, 2.0-211 Cv, 3.2-265 Cv), no suponen ninguna ventaja para un uso racional, aunque se chulea bastante más con el sonido que sale de sus escapes, a costa de rascarnos el bolsillo en la gasolinera.

Decir por último que aunque es un coche caro (desde 35.530€), tiene un buen equipamiento de serie con elementos interesantes que en otros modelos conllevan sobreprecio como el reposabrazos delantero, el freno de mano eléctrico, sensores de luz y lluvia, anclajes ISOFIX, asientos traseros abatibles o el climatizador. Aún así el coste se irá por las nubes si hacemos caso de la extensa lista de equipamiento opcional que ponen a disposición las marcas Premium.

El modelo de Wolfsburg es algo más barato (a partir de 34.180€), manteniendo los mismos niveles de calidad de acabados que son habituales en el Grupo alemán, pero tiene aspectos diferentes.

Para empezar diremos que desde nuestro punto de vista, su elección es puramente pasional, ya que si hacemos caso a la razón, compraríamos el Passat berlina (probablemente el mejor del segmento), puesto que es unos 7.000€ más barato con equipamiento similar y con una habitabilidad interior mucho más adecuada, incluso el comportamiento de la berlina es superior en carreteras reviradas. Otro aspecto a tener en cuenta es que dado si silueta, la visibilidad de que dispone el conductor es reducida, sobre todo en la parte trasera. El maletero cubica 532 litros, si bien es un buen dato, queda por debajo de la berlina que cuenta con unos magníficos 565 litros de capacidad. El tratamiento que se le ha dado al interior está a la altura de lo que se espera de un modelo de la firma alemana, aunque cuenta con algunos fallos de ergonomía que obedecen a su caprichosa silueta, aunque no por ello vamos a desechar su compra. La oferta de mecánicas disponibles está más limitada; en gasóleo contamos con el bloque de 2.0 litros en 140Cv y 170Cv y en gasolina tenemos a nuestra disposición tres versiones de 1.8 litros-160Cv y 2.0 litros-211Cv. Todos pueden ir acoplados a una transmisión manual de seis relaciones o a la afamada DSG también de seis marchas, salvo la automática del gasolina de menor potencia que es de siete relaciones. Ni que decir tiene que las variantes menos potentes son las que mejor resultado dan por su buena relación prestaciones-consumo , al igual que pasa en el resto de modelos de la marca; decantándonos en Kilómetro Cero por la versión de gasoil, que da un rendimiento tan satisfactorio como el gasolina sin tener que maldecir al Gobierno cada vez que vayamos a repostar.