Este pasado fin de semana se me vino a la mente la frase de querer y no poder, viendo las evoluciones del CB Granada en la cancha melillense “Javier Imbroda”. Sin embargo, he querido dar un giro de tuerca y voltear la frase para convertirla en algo positivo.
Y es que sin duda, el poder de la mente sobre el rendimiento físico, es más que evidente. Si no, ¿Cómo se explica que una plantilla desarbolada casi al completo, esté compitiendo mejor que cuando estaban todos los efectivos en la entidad nazarí? No hay mejor incentivo para el ser humano que el vivir una situación límite, allí es donde el humanoide saca a relucir cualidades y capacidades que ni él mismo sabia que tenia.
Coego ha pasado de ser el “quinto” pivote, a convertirse en pieza fundamental, Edu Ruiz, mostrándose cada vez más sólido en el rebote, Jesús Fernández sigue dando muestras de vivir una sempiterna juventud, Rai López, a sacado su casta y bravura, que decir tiene de los jóvenes valores rojiverdes, anotando, sumando y aportando como el que mas, sin complejos por la necesidad del que siente que no tiene nada que perder.
Quien hubiera pensado a principio de temporada que quienes iban a ser los complementos a la plantilla para dar descanso a los titulares, acabarían sacando fuerzas de donde ni ellos conocían e iban a estar dando los muchísimos minutos de pundonor y rindiendo muy por encima de cualquier predicción.
Solo cabe elogiar la entrega de los que se han quedado en el maltrecho barco granadino de la canasta y desearles lo mejor en el presente y en el futuro. Por eso quiero pensar que todo es posible y más en Granada. La salvación de la temporada, la continuidad del baloncesto en nuestra querida ciudad, y todo porque, querer es poder chicos, os estáis ganando el cielo.