Una temporada para enmarcar

En realidad no llevan una, sino tres temporadas para ser enmarcadas, pero como del pasado no se vive, he preferido centrarme en la presente campaña para titular este artículo.

El curso actual de los hombres de Resino, antes de Fabri, está siendo de ensueño. A falta de que las matemáticas dicten sentencia definitivamente, de forma virtual el equipo rojiblanco estará un ejercicio más en la liga de las estrellas.

Si difícil es llegar, mas difícil es mantenerse y lo realmente complicado comienza la temporada próxima. Ya no tendremos la sorpresa como arma principal, ya no seremos un recién ascendido ni se nos considerará la cenicienta del grupo. De lo que ahora se trata es de darle continuidad y solidez a la entidad, para que se mantenga por muchos años en la élite, sin perder el norte de lo que somos y de dónde venimos, pero con la responsabilidad de no malgastar tanto tesoro merecidamente ganado a base de esfuerzo, sacrificio y esa pequeña dosis de fortuna necesaria siempre en los logros deportivos.

Quique Pina y su gente tienen ante sí un reto bonito y a la vez envenenado, la afición “de primera” suele tener poca memoria y menos paciencia, son exigentes hasta el punto de llegar a la injusticia en sus protestas, tan crueles como volátiles a las primeras de cambio.

El empresario murciano ha pasado a la historia de la entidad de Recogidas y siempre tendrá el recuerdo de toda una ciudad entregada de por vida a su persona pase lo que pase en el futuro. Esto debería ser la mejor coraza ante presumibles reacciones de la hinchada más pasajera que fiel del club.

Mi más sincero agradecimiento a la directiva, mi respeto y admiración a la plantilla y mi ánimo y apoyo a todos y cada uno de los seguidores con el corazón rojiblanco horizontal del Granada CF.
Desde el infierno a la gloria y lo mejor está por llegar.

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